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Kengai. Fue en la inauguración de Irun Bosái cuando me encontré con Juan Bautista. Pocos días después, entró en el vivero con este árbol en las manos. Lo único que se me ocurrió en esos momentos fue exclamar ¡Kengai!... Mi sorpresa se acrecentó cuando me propuso modelar el árbol. No es frecuente que te confíen un árbol tan maravilloso sin conocerte. Días después fue presentándome algunas otras joyas que él pacientemente había bajado de la montaña. Por supuesto yo quedé encantado en realizar el trabajo
que él fotografió por si se publicaba. De lo que sí estábamos seguros era de que nos íbamos
a divertir. Esta es la historia de una cascada natural contada desde su recolección en la montaña, donde empezó a crecer hace 120 años hasta su modelado como bonsái: Unas palabras de Juan que transcribo literalmente, nos hablan de sus orígenes y dan testimonio ejemplar de su relación con el Yamadori, al cual visita frecuentemente en la montaña durante años, hasta que el árbol está preparado para bajar. Su respeto por
la naturaleza y un completo conocimiento de la montaña unidos a su dilatada
experiencia, le aseguran un éxito del cien por cien. Sus dibujos nos
hablan de su pasión por los bonsáis. “Sólo unas pocas
palabras para contar un poco de la historia de éste árbol. Bueno de los pocos
años que yo lo conozco, porque el resto de esos ciento y muchos años
de su vida sólo los conoce él. Pero viendo esos jin y shari nos podemos
imaginar la dureza del clima y que fue aplastado por la nieve los largos
meses que a 2400 metros dura el invierno en el Pirineo. El pino estaba
en la pared de un profundo cortado y cada vez que quería visitarlo,
tenía que hacer un rapel de 30 metros. Durante tres años,
le fui cortando poco a poco las raíces gruesas hasta conseguir un cepellon
compacto y poder sacarlo con éxito. Después un año
plantado en el bosque, en compost rico en micorriza y dos años en la
maceta actual que veis en las fotografías. Está sano y fuerte
y ha creado un buen cepellón de raíces finas. Al árbol no se
le ha podado ni alambrado nunca. De este trabajo se encargará Javier.” “El pino estaba
en la pared de un profundo cortado...” Aquí se muestra recién llegada a Irún Bonsái a finales
de marzo desde su frente e inclinación escogidos.
De este árbol se puede decir que estaba predestinado
a convertirse en bonsái y que el camino para su modelado viene ya marcado. Tan sólo habrá que seguirlo sin desviarse de la propia
esencia del árbol. Los dos puntos más importantes en su modelado, serán: -Aproximar al shari ese ápice que ahora se descuelga
un poco alejado del tronco. -Guiar esa rama rebelde que cruza el tronco, para
que siga el movimiento del resto del árbol en cascada.
Este shari nos cuenta lo que les pasó a las ramas
que no quisieron doblegarse a las inclemencias de la alta montaña para
descender en cascada. Tan sólo una de las que se aventuraron a contradecir
el movimiento del árbol sobrevivió. Es el momento de que siga a sus hermanas en su caída. Además sirve para llenar un vacío en la copa. El Modelado Cuando me dijo que podía hacer lo que quisiese con
el árbol, yo no sabía que decir. Es una gran responsabilidad trabajar
con un árbol tan anciano. Pero con este material apenas había posibilidad de
errar, así que le prometí que no cortaría ni una rama. Y así fue. Es casi un milagro encontrar en la naturaleza un
árbol al que no le falta ni le sobra nada. Luego hablaremos de la base, su punto débil.
Colocando rafia y alambre… Alambrando ápice y ramas:
El propietario alambrando. en la cara interior de la curva, Y la doblez es extrema. Las ramas son muy viejas.
En esta curva hay también shari Toda la leña seca
es natural. Antes del trasplante. El Transplante Este árbol bajó de la montaña con dos rocas sobre
las que crecía, todavía unidas a las raices. Como decía, es la parte
baja del tronco el punto flaco del árbol y el problema se puede enfocar
de dos formas diferentes: 1ª. Tratándose de unas rocas muy bonitas entre las
que surge el tronco tapado en buena parte por ellas y disimulando la
estrechez del mismo, podríamos considerarlo casi como un Ishitsuki natural
y dar el visto bueno a la plantación con rocas. En contra de este postulado, podríamos decir que
las rocas o la roca ya que podríamos dejar una sola de ellas, son demasiado
pequeñas y que esconden demasiado la base del tronco sin complementarse bien con las raíces. 2ª.El bonsái tiene que sugerir una escena natural, y esta cascada
habla por si sola de su crecimiento en un paisaje rocoso. Quitando las
piedras nos queda una base muy pobre compuesta por dos raíces que no
tienen la misma corteza rugosa del resto del tronco, pero ahora la vista
recorre el tronco del shari al extremo de la copa sin ningún punto de
distracción. Teniendo en cuenta que en un kengai el nebari a veces
carece de importancia y que en el futuro podemos plantar el árbol más
bajo enterrando el defecto, yo me inclino por este segundo enfoque. Soy consciente de que es una decisión muy personal
y quizá en un futuro trasplante volvamos a acoplar las rocas. En bonsái
las decisiones no se toman para siempre. Las rocas tapaban perfectamente el defecto. Las raíces crecen abundantes y sanas. Fijamos el
árbol con cuatro cañas de bambú y unos alambres. Elegimos una maceta cerámica de yixing exagonal que
parece hecha para el árbol. El sustrato está compuesto por una mezcla de akadama
y kiryuzuna. Una decisión difícil y polémica que el lector juzgará
si fue acertada... Marzo del 2004. Concluidos los primeros trabajos
sobre el árbol. Estos jin le confieren un aspecto de dragón alado. Perfil derecho. Vista trasera. El Resultado
En estos dibujos Juan nos muestra su visión de futuro
para el árbol. Los detalles de la base nos proponen dos soluciones
para el estrechamiento. En la 2 el defecto queda tapado por una piedra.
En la 3 utiliza madera seca con formas interesantes.
Junio del 2004
(Nueva brotación):El árbol
respondió bién al trasplante, sin embargo la ramita que doblamos hacia
el frente se secó. Esto se explica por la doblez extrema a que fue sometida
en esa zona de shari. 03 de Junio. La rama que se secó ha dejado un espacio
vacío. Desplazamos la rama señalada, hacia el frente y a
la izquierda para tapar el hueco. Todavía hay algo que me inquieta. Es ese movimiento en caida vertical, demasiado acentuado
por ese tronco que hace de eje de división de masas de verde. Hemos “cortado” la linea del tronco con esa rama
que sirve de contrapeso horizontal.
Junio del 2004. Pinus Sylvestris.Gaitô-Kengai.120
años. “Desde las alturas, hacia un profundo cortado, las
ramas caen en cascada, suspendidas en el éter”. En este primer trabajo sobre el árbol hemos optado
por formar una gran cascada de copa pesada, pero en el futuro cuando
las ramas hayan ganado en densidad, se prevé eliminar la rama más baja
donde acaba ese jin de la parte de abajo para formar el árbol en semicascada. El
bonsái tiene la virtud de ser un arte vivo y por tanto cambiante y las
promesas son las promesas.
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